Sobre el libro

Tú conoces bien tu desierto. Los hebreos sólo tenían que cruzar el río Jordán hacia la Tierra Prometida. Tú no tienes que cruzar un río, pero talvez necesitas llegar al final de una semana difícil. No estás haciendo frente a Jericó, pero estás enfrentando el rechazo o la angustia. Los amalecitas no te acechan, pero ¿la enfermedad, el desaliento y el peligro si? Te preguntas si tienes lo que se necesita para enfrentar el mañana. El libro de Josué está en la Biblia para muchas ocasiones. Te reta a creer que tus mejores días están por venir, que existe una Tierra Prometida para que la reclames. No es un territorio físico, es una realidad espiritual; no de bienes raíces, sino un estado real del corazón y la mente. 

DIOS TIENE UNA TIERRA PROMETIDA PARA QUE LA RECLAMES

Este, bien podría ser el secreto mejor guardado en la iglesia. Max Lucado dice que muchas personas subestiman lo que les ha sucedido después de su conversión. Confiar en Cristo es más que una eliminación del pecado. Es un depósito de poder. ¡Estás totalmente equipado! Tal vez te sientas estancado, atrapado en la rutina. Luchas las mismas batallas y enfrentas las mismas tentaciones. Te preguntas, ¿Es esto lo mejor que la vida cristiana llega a ser? Hay buenas noticias. Fuiste hecho para mucho más. Fuiste hecho para Días de gloria. Una nueva época de logro, descubrimiento y fortaleza. Deja atrás los «no puedo». Pon el «Dios puede» delante de ti. Es el momento de entrar a la Tierra Prometida.

TIENES TODO LO QUE NECESITAS PARA SER TODO LO QUE DIOS DESEA.

El autor best seller del New York Times, Max Lucado invita a los lectores a abandonar el desierto, cruzar el río Jordán y descubrir una vida definida por la gracia, afinada por el desafío y alineado con un llamado celestial. Al estudiar la vida de Josué y el libro bíblico que lleva su nombre, Lucado lleva a los lectores en un viaje de la mera existencia a una Tierra Prometida.

Deja atrás el miedo y la preocupación, mientras peleas desde la victoria, no por la victoria.
Deja de vivir por vivir y atrévete a creer que tus mejores días están por venir.
Supera el rechazo al convencerte profundamente de que eres un hijo de Dios para siempre.
Enfrenta la duda al reconocer la Palabra de Dios como la autoridad final.
Recupérate de tus errores y pon tu pasado en el pasado.